Ni que decir que Panza nos tomó de sorpresa. Ninguno de los dos teníamos trabajo, y para colmo estábamos sin facultad por la toma de Sociales. Cuando se confirmó todo, consultamos rápido con la doctora de Futura Madre e hicimos una ecografía para quedarnos tranquilos de que todo estuviera perfecto. Decidimos esperar un par de semanas para contarlo, hasta que saliera algunas de las entrevistas de laburo que yo tenía y estuviéramos con algo en donde poder apoyarnos. En eso, llegó el cumpleaños de mi madre y decidimos regalarle la noticia del nieto o nieta. La sentamos en una silla y le dijimos. Se paró, aplaudió, nos abrazó, lloró, volvió a aplaudir, creo que dijo "regalo del cielo" como ocho veces seguidas y volvió a llorar. Le pedimos que no le dijera a nadie todavía. Para colmo, era un domingo de sol y en casa estaba toda la familia y hasta la novia de mi hermano.
Pero claro, mi madre no se contuvo. Al rato la escuchábamos que iba sola por la casa aplaudiendo. En fin, a la noche, ella, sin consultarnos, juntó a toda la tropa familiar y prácticamente nos hizo decirlo. Mi hermano temblaba pensando que era su novia la embarazada, y él el padre. Ahí todos se enteraron. Bah, lo que es un decir, porque mi madre ya le había dicho en secreto a mis hermanas y a la novia de mi hermano. Sólo mi padre y mi hermano se enteraron ahí. Padre dijo: "al final, siempre soy el último que se entera de todo".