Hace un rato salí de la oficina a comprar las golosinas que #novia me pidió y que en los kioskos de Retiro, cuando pregunté a la mañana, no estaban. Pensá en la cara que me puso el pibe cabeza que atiende en el Open 25 cuando le pedí Snickers. En fin.
Bajé por Diagonal y me avanzó un gringazo preguntándome de dónde salían esos micros del orto que pasean a los turistas. Me agarró con la guardia baja y le indiqué. Bien mi inglés. Ahí por Bolívar, calle horrible, encontré esa golosina cipaya. El Toblerone fue más fácil. Seguí por Bolívar hasta al 600, en busca de una supuesta librería. Estaba la librería. Estaba el libro que quería. Y otro más que no sé bien porqué me lo compré. Hace años que no me compro libros (me pasé años robando libros, por otra parte. #NoMentira).
4 *:
ah fuiste a La Libre, linda librería, siempre muy amables los muchachos
Cosa e mandinga: cuando volvía a la oficina pensaba "estos son los pagos de Marie, se lo voy a contar".
Cuide esa panza y que marido le hable mucho, ya van a ver cuando empiece a patear.
Qué tiernuchis las charlas entre ustedes dos. Se tienen que conocer. Marie, tenés que conocer a Novia, un amor de chica.
me re gustaría robar libros
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