Cuando Olivia nació, quedaban por jugarse dos fechas del Clausura, por lo que sólo pudimos ver juntos los últimos dos partidos de Boca. En esos dos partidos, Boca metió tres goles: el de Colazo a Banfield y los dos de Cellay a Gimnasia.
De esos tres goles, dos me agarraron en plena labor de limpiar caca. A ver, que se entienda: no sólo cambiar el pañal, sino de limpiar una cagada de proporciones. En dos de los tres goles que metió Boca desde que Olivia nació, no sé si dan una idea de lo que les estoy diciendo.
Primero pensé que coincidía con el gol, pero después terminé de entender: Olivia se caga antes de goles, como anunciándolos.
0 *:
Publicar un comentario en la entrada